Durante la mesa redonda, Ignasi Vidal, socio de Vidal Advisor, Paco Alonso, Senior Sales Manager Iberia Accountants Sage España e Iván Izco, director de Izco y Galván Asesores, debatieron sin reservas sobre la encrucijada del sector de la asesoría fiscal y laboral. La conclusión principal fue clara: el modelo tradicional, centrado en el volumen de trámites y la gestión documental, es insostenible a largo plazo sin una inyección urgente de estrategia digital.
El debate se centró en si la tecnología, especialmente la Inteligencia Artificial y la automatización regulatoria, debe verse como una amenaza o como una oportunidad. El consenso fue que la tecnología asumirá un alto porcentaje de las tareas de gestión rutinaria. Esto obliga al asesor a un cambio radical de rol: debe dejar de ser un simple gestor para convertirse en un consultor estratégico basado en datos, redefiniendo así su propuesta de valor y justificando sus honorarios.
Un punto crítico fue la competencia. Los despachos medianos y pequeños se sienten presionados no solo por las plataformas de bajo coste, sino también por la escala y el músculo tecnológico de las Big Four. La vía de escape, según los expertos, pasa por la especialización extrema y la necesidad de colaborar o integrarse para lograr la escala de inversión tecnológica requerida.
El gran reto no es adquirir software, sino atraer al talento joven con mentalidad tecnológica y enseñar al mercado a pagar por el análisis predictivo, no solo por la liquidación de impuestos.
Finalmente, se abordó la relación con la Administración Pública y el creciente peso del compliance interno. La Administración evoluciona hacia la simplificación de la intermediación, lo que exige a los despachos transformarse en gestores de riesgo fiscal y laboral proactivos. El compliance (LOPD, PBC…) es una carga que solo puede aliviarse con la automatización interna.
La supervivencia, en definitiva, depende de la audacia para dar el salto de mentalidad y la voluntad de invertir en un futuro donde la experiencia humana y la eficiencia tecnológica deben ir de la mano.
La supervivencia, en definitiva, depende de la audacia para dar el salto de mentalidad y la voluntad de invertir en un futuro donde la experiencia humana y la eficiencia tecnológica deben ir de la mano.




